Innopolítica

Por: Fabrina Acosta Contreras

Al hablar de la participación de las mujeres en Colombia, es importante hacer referencia a la frase del Constituyente de 1886, José María Samper:

“La mujer no ha nacido para gobernar la cosa pública y ser política. Porque ha nacido para obrar sobre la sociedad por medios indirectos, gobernando el hogar doméstico y contribuyendo a formar las costumbres y a servir de fundamento y de modelo a todas las virtudes delicadas, suaves y profundas

Por fortuna para las mujeres, el Acto Legislativo # 3 de 1954 les otorgó el derecho a elegir y ser elegidas. En 1957 por primera vez fueron a las urnas y la Constitución de 1991 estableció la igualdad de derechos entre hombres y mujeres.

De este modo, es pertinente cuestionarse respecto a lo siguiente ¿Hasta cuándo los esquemas patriarcales dificultaran la participación política las mujeres? Es claro que existen territorios desiguales donde el liderazgo de la mujer está limitado a la administración del hogar.

En este sentido, la opresión de la mujer tiene en común un pasado y una tradición cultural. La historia informa que las mujeres no se situaban auténticamente como sujetas, sino como un objeto contenido en un universo masculino. Los dos sexos no han compartido el mundo en igualdad; y todavía hoy, aunque la situación ha ido evolucionando, la mujer tropieza con desventajas para transitar de lo privado a lo público. Acosta, F (2018).

Paridad de género: un desafío transformador

Es un gran desafío la paridad, por ello es relevante el capítulo que propone sobre paridad el nuevo código electoral. Colombia tiene una de las brechas en participación política de mujeres más amplias de Latinoamérica, ocupan el 19,7% en el Congreso, el 17,5% en las Asambleas y el 17,9% en los Concejos. El artículo 84 del nuevo Código Electoral aprobado por el Congreso de la República y en revisión de la Corte Constitucional, aumenta del 30% al 50% de mujeres en las listas para corporaciones públicas, cuando:

•         Se elijan 5 o más curules, se sometan a consulta, a excepción de su resultado y se elijan directivos de organizaciones políticas, cuando opten por esta forma.

Su incumplimiento es causal de revocatoria de inscripción de la lista, se exhorta a las organizaciones políticas a presentar listas con paridad, alternancia y encabezadas por mujeres.

ARTÍCULO 84. Cuota de género. En atención a la aplicación progresiva de los principios de equidad de género, paridad, alternancia y universalidad consagrados en los artículos 40, 107 y 262 de la Constitución Política; en las listas donde se elijan cinco (5) o más curules para corporaciones de elección popular o las que se sometan a consulta, a excepción de su resultado, incluyendo aquellas relativas a la elección de directivos, cuando las agrupaciones políticas opten por este mecanismo para elección, deberán conformarse por un mínimo de cincuenta por ciento (50%) de mujeres, sobre el número de candidatos inscritos a la corporación que se pretenda postular.

Tal como lo reconoce la Cedaw: La participación de las mujeres en todas las esferas de la vida social, en igualdad de condiciones con los hombres, es indispensable para el desarrollo de un país, sin embargo, en el mundo entero, ninguna sociedad ha logrado garantizar la plena participación de las mujeres, reconocer su liderazgo y representar sus agendas en las políticas públicas. (ONU Mujeres, s.f.)

Brechas entre la normatividad que promueve la participación de las mujeres En Colombia y la realidad

Se ha avanzado en las leyes que promueven la participación como: La Constitución política de 1991, Ley 581 de 2000, Ley 1475 de 2011, Ley 1434 de 2011, Conpes 140 de 2011, pero todo ello se aleja de realidades incluyentes, si bien la democracia será con las mujeres o no será, en el país se sigue normalizando la violencia política contra mujeres.

Entre tanto, el panorama continúa informando que la realidad desigual de la participación es altamente marcada. Al respecto, se presentan los siguientes aspectos:

• Hasta el momento, ninguna mujer ha ejercido la Presidencia de Colombia.

• Colombia está en los últimos lugares de Latinoamericana en representación femenina en los congresos nacionales: En lo concerniente al Senado la participación de las mujeres en el período de 200-2010 del 12% y en el 2010-2014 llegó al 16%. En cuanto a la Cámara de Representantes la participación es menor: entre 2002-2006 del 12%; entre 2006- 2010 del 10% y entre el 2010-2014 del 12%.

Al revisar la participación de la mujer en el nivel regional y local, la situación es prácticamente igual:

• Gobernaciones: Entre el período 2001-2007 fue del 6.2%; y entre 2008 y 2011 descendió al 3.12%. Para el período 2011-2014 se escogieron a 3 gobernadoras.

Estos datos lo que demuestran es que en la sociedad colombiana siguen existiendo obstáculos para el acceso de las mujeres a estos cargos, se presentan conflictos para integrar la vida pública con la familiar y personal. (Labrador, A. 2012)

La inclusión de género en la participación

Es preciso que las leyes y políticas creadas a favor de la participación de las mujeres trasciendan de lo teórico a lo práctico. Por ello, es conveniente que sean percibidas por los gobernantes y la ciudadanía como herramientas favorables para toda la sociedad cumpliendo con principios de derechos humanos femeninos.

No se debe perder de vista que el propósito es alcanzar la paridad (50-50), es decir, que no sea un mínimo de cumplimiento, sino un escenario genuinamente equitativo; para ello es importante que todos los sectores aporten para que Colombia logre la paridad política.

De este modo, es importante mencionar lo consagrado en la Conferencia de Beijing (1995), en la que se reafirmó que: La participación igualitaria de la mujer en la adopción de decisiones no sólo es una exigencia básica de justicia o democracia, sino que puede considerarse una condición necesaria para que se tengan en cuenta los intereses de la mujer.

Sin la participación activa de la mujer y la incorporación del punto de vista de la mujer a todos los niveles del proceso de adopción de decisiones no se podrán conseguir los objetivos de igualdad, desarrollo y paz.

Asimismo, señala dos objetivos claves: 1) Proveerla de igualdad de acceso y la plena participación en las estructuras de poder y en la toma de decisiones. 2) Esparcir su capacidad participativa en la aceptación de decisiones y en niveles directivos.

Por ello, cobra relevancia lo señalado por Rebeca Grynspan (undp, 2009) «la equidad de género no es un asunto de mujeres sino de desarrollo». La participación política con enfoque de género debe garantizar tres elementos: inclusión, representación y paridad. De lo contrario, se puede caer fácilmente en procesos que no garantizan de manera integral los derechos de las mujeres a la participación. Como lo refiere Acosta, F (2020) La participación política, en igualdad de condiciones para mujeres y hombres, es un requisito para el ejercicio de los gobiernos democráticos como un sistema político capaz de incluir a toda la ciudadanía. En este sentido, la representación política de las mujeres es una cuestión de justicia: las mujeres son la mitad de la población mundial, deberían ocupar la mitad de los cargos públicos (Phillips, 1995) para aportar a la transformación social con mirada femenina y alejada de machismos excluyentes.

Referencias

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