Innopolítica

La capital del departamento de Boyacá, llama la atención por el impecable manejo de la crisis mundial provocada por la pandemia del coronavirus Covid-19. Mientras el país registraba más de 6.500 casos, Tunja resaltaba por ser una ciudad capital principal sin algún caso registrado como positivo para virus. ¿Cómo logró esta ciudad blindarse de manera tan rápida? Para eso, el equipo de Innopolítica consultó directamente con Luis Alejandro Fúneme, alcalde de Tunja, quien detalló las medidas que se implementaron.

¿Qué significa Tunja para usted? 

Alejandro Fúneme: en lo personal, es la ciudad de mis amores. Es la ciudad que me ha entregado todo lo que tengo a nivel personal, profesional, familiar, deportivo, etc. Representa el origen y la historia de nuestra nación, pero también la posibilidad de desarrollo y transformación para la región y el país. 

¿Cómo es enfrentarse a una crisis sin precedentes apenas empezando el gobierno?

A. F.: fue una situación bastante compleja, pues estábamos construyendo los planes de desarrollo y la pandemia llegó con escenarios para que nadie estaba preparado. Por eso mismo, la situación nos llevó a repensarnos y analizar las capacidades individuales y colectivas que nosotros, los administradores públicos, tenemos para moldear lo planeado y adaptarlo a la situación que amerita el 100% de nuestra atención.

¿La balanza entre la vida o la economía?¿Cómo se toman decisiones ante esta dicotomía?

A.F.: en Tunja la mayor la prioridad es salvar el mayor número de vidas posible y seguirnos preparando para la crisis. Eso tiene significativas implicaciones económicas en los diferentes sectores. Sin embargo, ninguna medida es extrema cuando se quiere preservar la vida y por supuesto las demás necesidades están y continuarán siendo atendidas. Así que, en general, las medidas siempre giran en torno a salvaguardar las vidas. 

¿Cómo es la relación con los entes de control?

A.F.: esta es un situación en la que estamos aprendiendo todos. Día a día escribimos el manual de cómo actuar frente a crisis de este tipo. Trabajar con los entes de control es estar sujeto a verificaciones; así que no son un limitante, sino que nos guía a actuar de manera oportuna y precisa, con el enfoque de no faltar a la normatividad. Ha sido un trabajo interinstitucional muy fuerte y satisfactorio. 

¿Qué recomendaciones le da a los líderes jóvenes y a quienes enfrentan crisis en gobierno?

A. F.: muchas veces nos preparamos para muchas cosas, pero no para tomar decisiones. Hay que aprender a tomar decisiones en el momento correcto. En nuestra ciudad, de manera técnica y académicas, nos adelantamos a la toma de decisiones. Incluso, en algunos momentos, sin estar en concordancia con algunas  líneas del gobierno nacional. 

¿Cómo se preparó la ciudad para cercar el coronavirus?

A. F.: nosotros arrancamos los planes de acción desde el ocho de marzo, una vez se conoció la situación. Esto lo hicimos identificaciones aciertos y desaciertos en otros lugares del mundo; con soporte científico; con las comunidades médicas; con el Colegio Boyacense de Medicina y todas las organizaciones municipales y nacionales que nos permitieron hacer un análisis que nos diera insumos para tomar una decisión temprana.

Fue una de las primeras ciudades en limitar el tráfico de las personas. Además, fue la primer ciudad en aplicar el pico y cédula, gracias a la definición del cerco epidemiológico sugerido en los primeros días por la comunidad científica. Asimismo, esta medida fue coordinada con el pico y placa, lo que permitió alcanzar un 80% de control de la movilidad.También, se aplicó el programa Del Campo a Tu Casa, para evitar la movilización llevando los productos de nuestros campesinos hasta los hogares de los tunjanos. 

En el Terminal de Transportes establecimos bloques entre la Policía Nacional, personal de la salud, Defensa Civil y Cruz Roja para caracterizar a las personas según su origen/destino y hacer una evaluación clínica de los que ingresaban. Posteriormente, con el aumento de casos a nivel nacional, se cerró el Terminal para limitar y controlar el acceso entre fronteras. 

Asimismo,  el apoyo de los jóvenes también ha sido fundamental. El acceso a las diferentes plataformas y el manejo que ellos le dan, nos ha permitido aprender mucho y aplicar alternativas que nos permiten alcanzar los objetivos a través de la tecnología. Son un soporte vital para aquellas generaciones que no están relacionadas de la misma manera con los programas y demás elementos a los que hemos tenido que recurrir durante la cuarentena.

Cada día procuramos aumentar la cantidad de pruebas realizadas para tener una capacidad diagnóstica fuerte y seguir tomando decisiones ceñidos a los lineamientos científicos. Además de hacer tamizajes masivos y aumentar la capacidad de la red hospitalaria. Con esto, se empezarán a abrir los primeros sectores de la economía, con la prevención máxima y la preparación ante cualquier eventualidad.

¿Cómo es la relación con el Gobierno Nacional en esta situación?

A.F.: desde el primer momento, decidimos despojarnos del paternalismo del Gobierno Nacional y empezamos a tomar medidas de acuerdo a nuestras propias necesidades. Esto llamó la atención del Gobierno Nacional y en medio del apoyo nos ha entregado muchas herramientas. Entonces, la toma de decisiones  y limitar la dependencia es vital en una crisis.

En esta crisis del Covid-19 ¿qué tanto toma la decisión el político y qué tanto el médico?

A. F.: en esta situación particular, ha tomado más las decisiones el médico que el político. Tienen muchas similitudes y diferencias. En el tema político tenemos que actuar pensando en ser lo menos incorrecto posibles; mientras que en el tema médico tenemos una ruta científica que nos muestra un camino comprobado y si tomamos otros, perdemos. Es por eso que el apoyo médico nos permitió compensar lo otro, que era el temor a equivocarnos y tomar la decisión incorrecta.

¿Qué se tiene previsto para mitigar la disminución del recaudo de impuestos, de los que depende la financiación del plan de desarrollo?

A.F.: estamos buscando tres estrategias que nos permitan equilibrar el recaudo. Tenemos que definir cuál es la cartera que hay por recuperar; delimitar estrategias para que los contribuyentes se pongan al día; buscar alivios financieros y adaptar las estrategias de recaudo con estrategias que den garantías a los sectores. Por lo tanto, estamos haciendo el análisis fiscal del mediano plazo para encontrar esa alternativa que nos permita lo planeado.

En general, definitivamente las necesidades y prioridades cambiaron; por ende, los planes de desarrollo y demás elementos económicos se ven afectados. Esto es una oportunidad para potencializar los sectores que abren ofertas laborales y que antes se desconocía o no se les prestaba la atención necesaria. Tales como el teletrabajo, la conectividad, etc. y es por eso que nuestra ciudad está llamada a ser líder de este tipo de servicios. Es decir, estamos llamados a ser una ciudad de conocimiento, que incorpore la comunidad universitaria, científica, tecnológica y tenemos las capacidades para serlo.